Se trata de una creación colectiva del TET (centrotet.com.ve) a partir de unas crónicas escritas por Alicia Jiménez de Sánchez, con cantos de trabajo y otras canciones de Simón DíazHenry Martínez y Guillermo Jiménez Leal. Se incluyen también textos de poetas venezolanos como Ramón PalomaresEugenio Montejo y Enriqueta Arvelo Larriva. Intérpretes: Lya Bonilla y Joe Justiniano. Dirección musical: Andrés Cartaya. Dirección general: Guillermo Díaz Yuma. A partir de una propuesta de Lya Bonilla Jiménez.

Libertad es la posibilidad de ser honesto.

¿Cómo conjurar a un país intrigante? ¿Cómo desendemoniar a sus habitantes, a sus aventureros? ¿Cómo mantenernos vivos en esta actual aventura de nación de quinta?

Una opción es levantar una velada, una poblada, una parvada, una parvá –como dicen en el pueblo del poeta Gerbasi-, una creación teatral colectiva, una experiencia significativa de vida desde la depresión que nos embarga y salir con el alma bien tratada: El río bajo el río.

¿Cómo el teatro, en particular, y las artes, en general, pueden venir de nuevo a asistirnos sin ánimo de curar a nadie de su embargo y, sin embargo, sirvan de reparo?

El río bajo el río es respuesta posible. El río bajo el río, crónicas, cuentos y canciones para un país deprimido, para unos ciudadanos abatidos en su melancolía, anchos y ajenos en sus deseos de libertad.

Crónicas, cuentos y canciones no para curarnos, sino más bien para mirarnos el ombligo propio y aliviarnos un poquito, para alivianarnos el viaje de la vida en este trecho oscuro y desgarrante, desgajante. Para hacernos mirar en espejos de agua, en espejos empañados –que es como miramos la historia, nuestra historia— cuando el torrente no cesa y las aguas suben y suben. Eso sí, con tal intensidad esa mirada que hasta sonreímos, y una lágrima y otra vienen a nuestros ojos, solitas, tranquilamente. Todo tejido entre sueños y recuerdos extraviados.

En El río bajo el río las arenitas del río que somos corren debajo del agua. Allí van las corrientes secretas, profundas y cambiantes; los hilos de las crónicas, las cuitas en las tonadas, la bandola bordoneando y acoplando con sus encajes de notas y sus pizzicatos como chiflados traviesos. Ahí van los cuentos y los poemas, las coplas y los condumios, el cuatro que suena y las maracas que se parten desgranando su sonido, dejando el capacho roto, la totuma en el corral, los huesos flacos del hombre salvaje, de la mujer salvaje, la caramera y el costillar del becerro, la tierra pelada, el agua a flor de piel y millones de pájaros volando…

La muchacha más bonita del universomundo nos recibe al público en la antesala para darnos la bienvenida. Su belleza y su amabilidad, las flores de su vestido oscuro que se confunden con ella misma, las emociones puestas en sus ojos y en su voz, y las trenzas de su cabello ya nos enlazan con lo que vendrá. Reparte unos papelitos que refuerzan el cordial saludo e incluyen unos poemas de Enriqueta Arvelo Larriva y unas peticiones de apoyo, algún resuello.

Al entrar al espacio dispuesto para la velada nos recibe un círculo en la penumbra. Una boca de lobo. Un redondel hecho con las sillas, las poltronas, los sillones de la casa vieja y querida, unos bancos y unas sillas, un altar, una mesa de comedor, un piano. Por fervor de la palabra, por el impulso de los intérpretes, el ruedo se tensará y destensará, se convertirá en río, en sala de casa, en habitación de los niños, en jardín donde se entierran tesoros, en biblioteca donde se encuentran libros extraordinarios, en cocina de abuela, en calle principal de pueblo, en patio de la escuela donde se recita, se baila, se representa.

Aquí se hace Teatro…. con mayúsculas y sin aspavientos rimbombantes.

En el medio y alrededor ocurrirán los desagravios en clave, de sol, de fa, de ti y de mi, en una corriente imparable de principio a fin. Cada quien escoge donde posarse para mirar el devenir. El sosiego dura poco, apenas sentados, se tiemplan las cuerdas poco a poco, el río viene sonando junto a la lluvia. Otra mujer velará por nosotros y con nosotros. Muge un hombre salvaje iluminado por su propia luz y rodea a los asistentes. Lo que sigue es letra y música para el alma, poesía tangible, poesía posible y los cuentos de un país intrigante.

Las crónicas nos hablan de algo que alguna vez se pareció a algo que fuimos hasta que fue haciéndose polvo, cenizas, transfiguración a suelo profundo. Un agua que sigue allí, subterránea, como de un pozo artesiano; un río que sigue corriendo por lo bajo como las penas del alma.

En uno de los papelitos recibidos en la antesala, se lee:

Gracias a los que se fueron por la vereda oscura
moliendo las hojas tostadas.
A los que me dijeron: espéranos bajo ese árbol.
Gracias a los que se fueron a buscar fuego para sus cigarrillos
y me dejaron sola,
enredada en los soles pequeños de una sombra olorosa.
Gracias a los que se fueron a buscar agua para mi sed
y me dejaron ahí
bebiéndome el agua esencial de un mundo estremecido.
Gracias a los que me dejaron escuchando un canto enselvado
y viendo soñolienta los troncos bordados de lianas marchitas.
Ahora voy indemne entre las gentes.

                                                                                      Emoción y ventaja de la probada profundidad

     Enriqueta Arvelo Larriva

Dice el sencillo programa de mano:

La obra termina con una gran fiesta donde los ritmos del llano logran levantar a todos de sus puestos para ir al encuentro con el otro. Durante el espectáculo, también se ofrece al público una bebida refrescante, un trago de ron, y una pequeña degustación de platos salados y dulces venezolanos. Nuestra propuesta busca hacer de la velada una experiencia sensorial, estimulante y sugestiva.

¡Y así se cumple!

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 El río bajo el río

Sábados y domingos, a las 4:00 p.m.

Teatro Luis Peraza (al lado de la Iglesia San Pedro, Los Chaguaramos), Caracas.
Costo de la entrada (incluye bebida y degustación de platos venezolanos): Entrada general, Bs. 3.000. Estudiantes y tercera edad, Bs. 2.000.

Solo quedan cuatro (4) funciones.

Para reservaciones y compra de entradas: enviar, de lunes a viernes, el comprobante de transferencia a taquillaTLP@gmail.com

Datos para hacer la transferencia: Banco Venezolano de Crédito. Cuenta Corriente Nº 0104-0008-2300-8029-2538. Titular: Taller Experimental de Teatro. Rif: J-00198926-9 Correo: centrotet@gmail.com

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Fotografías de Alejandra Gutiérrez y Liseth González.