En un momento de crisis, económica, social, política, al Presidente de la República se le ocurre –tras diferir las elecciones regionales y torpedear la convocatoria al referéndum revocatorio (1)– inventar una pretendida Asamblea Nacional Constituyente de carácter claramente fraudulento, mendaz y espurio. Dadas las circunstancias, a más de cien días de protestas continuas en las calles venezolanas, es una preocupación civil insistir una y otra vez en la inconveniencia y la irresponsabilidad de dicha convocatoria, sobre todo por un gobierno unilateral, incapaz de producir consensos, ni sentido, y mucho menos confianza, en los venezolanos. Súmese a lo anterior la represión brutal, indolente y sistemática, ejecutada por la GNB, entre otros grupos de choque, cuya índole violenta es más que clara. Estamos ante una matanza, sobre todo de jóvenes, ejecutada con una precisión insólita y gélida desde el Estado. En muchos casos, las mismas víctimas, a través de las redes sociales, han documentado los desmanes.

Como era de esperarse, siendo el gobierno de carácter dictatorial, manipula la constitución y utiliza los poderes públicos a su conveniencia, además de crear una “comisión” –integrada solo por los suyos, los más radicales– para avanzar en el simulacro constituyente que se trae entre manos. Hay una variedad considerable de argumentos provenientes del mundo jurídico que lanzan claridades contundentes sobre la inconstitucionalidad de esta imposición (2). Un síntoma nada desdeñable, dentro de todo este caótico proceso, está en los continuos deslindes y críticas que han surgido dentro del propio chavismo, los cuales anuncian claros signos de fractura; y por qué no, tal vez una crisis de conciencia dentro de los grupos que se asumen consecuentes con la constitución de 1999, con los que es necesario unir esfuerzos, dado que no es ahora el momento de las pugnas partidistas, ni de las diferencias menudas, sino de defender e impulsar la posibilidad de un país donde puedan coexistir democráticamente todas las posturas diferentes y hasta antagónicas. La lista de estas rupturas dentro del chavismo sería larga de enumerar, pero la más evidente la encabeza la actual Fiscal General de la República y sus últimos pronunciamientos. En el mismo CNE, por cierto, las opiniones están divididas, a juzgar por las intervenciones del rector Rondón.

El presidente y los suyos solo quieren enquistarse en el poder, ganar tiempo, evitar unas elecciones legales y recuperar “de golpe” los escaños que en la Asamblea no pudieron obtener con votos para instalarse definitivamente en el poder. Se proponen hacerse un traje a la medida para instalar un proyecto de sumisión del país. Ahora la mejor constitución del mundo, la que duraría cien años, según los pomposos anuncios de estos años terribles, de un día para otro, ya no les sirve. Esto pone en evidencia a un tipo de gobierno, autodenominado “progresista”, solo sostenido por la fuerza bruta, el cual pretende conducir a Venezuela de nuevo a los tiempos de nuestros peores regímenes militares.

Por todo lo anterior, la apuesta implica generar espacios de encuentro democrático, llevar adelante el artículo 333 y 350 de la Constitución vigente, exigir a la dirigencia opositora –incluida la nueva, en plena conformación– que adelante las señas para lograr: una transición pacífica y democrática, elecciones generales urgentes, renovación de poderes públicos, liberación de los presos políticos, desarme de los grupos violentos y la consecuente convocatoria a la conformación de un proyecto de país plural, desde las posibilidades que la Constitución actual tiene; así como: tomar urgentes medidas económicas que no perjudiquen al pueblo, el cese de la represión, el señalamiento por parte de los poderes públicos a los responsables de los crímenes, garantías de libre protesta pacífica, libre tránsito, derecho a una educación de calidad.

Que esta sea una oportunidad, también, para hacer notar que la cultura en el país que viene tendrá que jugar un papel fundamental. No se trata de una nueva repartición de cargos y poderes circunstanciales y ministeriales, sino de las reflexiones y propuestas para lograr espacios de comprensión sobre la naturaleza de nuestra situación y destino como venezolanos. La educación, desde sus primeros momentos hasta los años universitarios, debe tener una prominencia en la conformación de ciudadanos críticos ante todo abuso de poder, conscientes de lo importante que es defender los valores democráticos, así como la consideración del clima histórico, continental y mundial del que forman parte como ciudadanos, con la libertad de decidir y desenvolverse en un país que no llene de sangre y muerte a las nuevas generaciones, tal como lo hace el gobierno actual.

En suma: el país que viene debe pensar, entre otros elementos urgentes, la importancia de la cultura en el proceso educativo de los venezolanos. Por eso mismo creemos que la palabra debe ser acción y reflexión, camino para expresar aquello atropellado adentro, aquello que pueda dar salida tanto al dolor como al pensamiento, a lo racional y lo irracional. Sostenemos que la palabra no es un vacío, es la vía regia y común para la justicia, el entendimiento, la solidaridad y la responsabilidad.

No hay más tiempo que perder: la calle es la vía para recuperar nuestra ciudadanía. Una calle cuyo único final debe ser el regreso de la democracia y de la libertad de los venezolanos. Que las puertas de la transición se abran definitivamente.


Notas

(1) Justamente el año pasado, un grupo de escritores, intelectuales y artistas suscribió un documento al respecto. En la siguiente página se encontrará el documento y su traducción al inglés: http://www.elestilete.com/escritura/comunicado.

(2) En este sentido, entre otros especialistas en la materia, se sugiere consultar las perspectivas desarrolladas por Ramón Escovar León en www.prodavinci.com.


Firman:
Alfredo Chacón
Ana Teresa Torres
Elías Pino Iturrieta
José Balza
Elisa Lerner
Victoria de Stefano
Rafael Cadenas
Igor Barreto
Yolanda Pantin
Vasco Szinetar
Joaquín Marta Sosa
Rafael Arráiz Lucca
Miguel Ángel Campos
Alejandro Oliveros
Milagros Socorro
Nelson Rivera
Fernando Rodríguez
Armando Rojas Guardia
Antonio López Ortega
Rafael Castillo Zapata
Santos López
Luis Miguel Isava
Nelson Garrido
María Teresa Boulton
Gabriela Kizer
María del Pilar Puig
Sandra Caula
Edda Armas
Carmen Verde
Luz Marina Rivas
Diómedes Cordero
Harry Almela
Alberto Márquez
Miguel Gomes
Maribel Espinoza
Violeta Rojo
Jacqueline Goldberg
Carmen Alicia Di Pascuale
Álvaro Sotillo
Luis Gerardo Mármol Bosch
Alfredo Herrera
Alberto Hernández
Gisela Kozak
Miguel Von Dangel
Alexis Romero
Diana López
Angelina Jaffe
Nela Ochoa
Xiomara Jiménez
Teresa Casique
Silda Cordoliani
Sonia González
Faitha Nahmens Larrazábal
Jaime Bello-León
Katyna Henríquez
María Elena Maggi
Francisco Javier Pérez
Juan Carlos Méndez Guédez
Carlos Germán Rojas
Juan Cristóbal Castro
Carlos Sandoval
Isabel Cisneros
Juan Carlos Chirinos
Natalia Mingotti
Gabriela Fontanillas
Hernán Zamora
Julieta Salas Carbonell
Ana María Hurtado
Corina Michelena Poggioli
Krina Ber
Ana María Del Re
Karl Krispin
Elisa Maggi
Néstor Mendoza
Rosa María Tovar
Luis Alfredo Álvarez
José Luis Pérez Quintero
Gala Garrido Lozada
Blanca Rivero
Eleonora Requena
Geraldine Gutiérrez-Wienken
Diosce Martínez
Carlos Alfredo Marín
Héctor Torres
Vince De Benedittis
María Elena Huizi Castillo
Cristina Guzmán
Diana Arismendi
Geraudí González
Pedro Plaza Salvati
Kira Kariakin
Diego Arroyo Gil
Luis Moreno Villamediana
Florencio Quintero
Luis Perozo Cervantes
José Delpino
Francisco Catalano
Jairo Rojas
José Humberto Antequera Ortiz
Rafael Sánchez
Ricardo Ramírez Requena
Paula Vásquez
Alejandro Sebastiani Verlezza
Luis Yslas
Rodrigo Blanco Calderón
Alberto Bueno Rangel
Luis Barboza Bruzual
Brandol Manuel Alejos
Vicente Ulive-Schnell

Versión en inglés:

https://venepoetics.blogspot.com/2017/07/venezuela-truly-dangerous-moment.html

Venezuela: A Truly Dangerous Moment

Versión en francés:

Un danger imminent pour le pays

Publicado en español en:

http://www.el-nacional.com/noticias/entretenimiento/momento-verdadero-peligro_193310